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La Cadena de Valor en el Internet de las Cosas (IoT), parte I

En los últimos meses han sido muchas las personas con las que, hablando de temas relacionados con la Internet a las cosas, terminan cuestionándome su futuro en base a la carencia de modelos de negocio claros en los que las compañías privadas puedan entrar a realizar sus inversiones.

En todos estos comentarios hay una parte de razón ya que, hasta ahora, la mayor parte de las referencias que encontramos sobre la IoT parecen estar mucho más relacionadas con la experimentación de aficionados a la electrónica que con estrategias de negocios serias capaces de crear riqueza y producir valor.

Aunque el término “Cadena de Valor” tal y como lo definió Michael Portter en su obra Competitive Advantage: Creating and Sustaining Superior Performance (1985). no sea estrictamente aplicable al análisis de una industria o, mejor dicho, al análisis de un conjunto de tendencias que algún día podrían convertirse en una industria, creo que es lo suficientemente conocido por todo el mundo como para utilizarlo como referencia del conjunto de actividades que surgirán alrededor de la IoT.

Para que la IoT llegue a tener en nuestras vidas la misma repercusión que ha tenido Internet son muchos los actores principales que deberán jugar un papel en el desarrollo de esta nueva era de Internet. Seguro que me dejó muchos en el tintero, sin embargo, creo que la siguiente clasificación recoge buena parte de las actividades que generará valor y por lo tanto, oportunidades de negocio.

A muy alto nivel podemos identificar las siguientes actividades:

Cadena Valor

En este post comenzaré haciendo algunos comentarios sobre las dos primeras para continuar durante los próximos días con el resto. Los post demasiado largos se hacen difíciles de leer así que, para los más interesados, cuando publique la última parte añadiré un post recopilatorio.

Empecemos por la primera de las actividades.

Componentes

Bajo la actividad componentes podemos identificar a todos los fabricantes de componentes electrónicos necesarios para la construcción de objetos inteligentes. Hablamos de todo tipo de sensores, micro controladores, activadores de toda forma y condición, transceptores de comunicaciones y, en general, de cualquier componente necesario para la construcción de un objeto inteligente. Además de los anteriores, tendrán un protagonismo especial todas las actividades encaminadas a solucionar uno de los retos más importantes que se nos abren un futuro, la gestión energética de objetos inteligentes. Muchos de estos objetos podrán ser alimentados directamente de fuentes energéticas garantizadas por encontrarse en tornos con facilidad de conexión a los sistemas de distribución de energía actuales. Sin embargo, muy probablemente muchos millones de objetos en un futuro se encontrarán aislados y deberán ser capaces tanto de “ recolectar” la energía de su entorno como de producirla y almacenarla adecuadamente para garantizar su funcionamiento, si no de forma infinita, sí al menos de forma desatendida durante largos períodos de tiempo que podrían contarse por decenas de años. Cualquier idea encaminada a resolver alguno de estos problemas está llamada a convertirse en un éxito empresarial y es, sin duda, uno de los facilitadores más importantes que necesitamos encontrar para el desarrollo de la IoT.

La consultora Arthur D. Little estima que esta actividad podría llegar a representar entre el 5 y el 10% del valor total de la cadena lo que, teniendo en cuenta las cifras que manejamos, no es poca cosa.

Objetos Inteligentes

Los objetos inteligentes son el producto final de toda esta tecnología, como ya hemos comentado en otras ocasiones, no solamente pensamos en dispositivos electrónicos existentes en la actualidad (smartphones, ordenadores, tabletas, consolas, etc). Estamos pensando en la incorporación de las cuatro características básicas (identidad, capacidad de sensorizar/actuar en su entorno, comunicación y capacidad de cálculo) a todos y cada uno de los objetos que nos rodean habitualmente, al que podríamos llamar objetos cotidianos. Por supuesto pensamos en electrodomésticos de todo tipo, pero también pensamos en cosas tan increíbles como cepillos de dientes, recipientes de alimentos, llaves o cualquier tipo de mobiliario de aseo urbano o en el entorno de nuestro hogar u oficina.

Mención especial merecen aquellas cosas que, ya voy, de la mano del M2M poseen las habilidades básicas y cuentan con un gran despliegue en el mercado. Nos referimos a todo tipo de vehículos, máquinas de vending, ascensores y  dispositivos de transporte, datafonos, así como el conjunto de dispositivos que históricamente han proporcionado servicios equivalentes en los entornos industriales como son los autómatas programables o los robots. Virtualmente, por increíble que nos pueda parecer hoy, cualquier cosa es susceptible de convertirse en un objeto inteligente e interactuar con su entorno para satisfacer todo tipo de necesidades.

Si bien es cierto que los grandes players de la industria de la electrónica de consumo deberían de desempeñar un papel fundamental, no es menos cierto que hay oportunidades de nicho donde poder desarrollar soluciones que, sin necesariamente tener que ser distribuidos de forma masiva, bien pueden llegar a constituir una industria rentable para muchos. Sobre todo teniendo en cuenta las enormes facilidades de promoción, venta y distribución que abre el comercio electrónico en Internet.

Es el momento de ponerse a pensar en la forma de interacción de objetos cotidianos con su entorno (o entre ellos remotamente) y ver qué nuevas aplicaciones podemos encontrar o como podemos incrementar sus utilidades mediante la adición virtual de sus características.

Es el momento de poner a trabajar la imaginación al servicio del futuro.

 

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Jesus Ranz Abad

One Comment

  1. Hola! me gustaría contar con el significado de cada actividad en la cadena de valor para poder entender un poco mejor el significado.
    Gracias

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